Organización de espacios: mucho más que ordenar

Vivir en un espacio organizado no significa tener una casa perfecta ni esconder todo detrás de una puerta. Organizar significa lograr que cada objeto tenga un lugar pensado de acuerdo con cómo utilizamos nuestro espacio.
Organización de espacios, con el tiempo acumulamos ropa, utensilios, documentos, electrodomésticos, productos de limpieza y muchos objetos que terminan ocupando muebles que quizá nunca fueron diseñados para contenerlos.
Por eso, cuando sentimos que “ya no cabe nada”, la solución no siempre es tener más espacio. Muchas veces necesitamos entender mejor lo que tenemos y reorganizar el espacio que ya existe.
Ordenar y organizar no son lo mismo
Una habitación puede verse ordenada y aun así ser poco funcional.
Podemos guardar todo dentro de un clóset, cerrar las puertas y conseguir que visualmente se vea limpio. Pero si para encontrar una camisa necesitamos mover diez prendas, si tenemos cajas que nunca utilizamos o si los entrepaños no corresponden al tamaño de lo que guardamos, el problema continúa.
Ordenar ayuda a mejorar la apariencia. Organizar busca mejorar el funcionamiento del espacio.
Una buena organización debería ayudarnos a encontrar fácilmente lo que necesitamos, utilizarlo y volverlo a guardar sin esfuerzo.

Todo empieza por observar cómo utilizamos el espacio
Antes de comprar cajas, canastas o nuevos muebles, vale la pena analizar nuestros hábitos.
Algunas preguntas pueden ayudarnos:
¿Qué objetos utilizamos todos los días?
¿Qué cosas casi nunca usamos?
¿Qué zonas se desordenan con mayor facilidad?
¿Hay objetos que siempre terminan fuera de su lugar?
¿Tenemos espacios vacíos que podrían aprovecharse mejor?
¿Guardamos cosas que ya no necesitamos?
Las respuestas permiten detectar si el problema es realmente falta de espacio o simplemente una distribución poco funcional.
Organización de espacios. Depurar antes de organizar
Uno de los principios más importantes de la organización es revisar primero qué queremos conservar.
No tiene mucho sentido diseñar más almacenamiento para guardar cosas que ya no utilizamos.
Depurar puede significar donar, vender, reciclar, reparar, reubicar o simplemente eliminar algunos objetos.
Después de este proceso resulta mucho más sencillo clasificar lo que permanece y decidir dónde debería guardarse.
El objetivo no es necesariamente tener pocas cosas. El objetivo es conservar lo que necesitamos y encontrar la mejor manera de almacenarlo.
Clasificar ayuda a entender cuánto espacio necesitamos
Una vez que sabemos qué queremos conservar, podemos agrupar los objetos por categorías.
En una cocina, por ejemplo:
vajilla, vasos, ollas, electrodomésticos, despensa, especias, utensilios y productos de limpieza.
En un clóset:
ropa corta, ropa larga, zapatos, accesorios, ropa doblada, blancos, maletas y objetos de temporada.
Cuando vemos cada categoría completa podemos entender mucho mejor cuánto espacio necesita y qué tipo de almacenamiento sería más práctico.

El mobiliario también puede ser parte del problema
A veces el espacio está bien organizado, pero el propio mueble limita lo que podemos hacer.
Un clóset puede tener demasiado espacio para colgar y muy pocos entrepaños.
Una cocina puede tener una alacena muy alta donde sólo utilizamos la mitad del espacio disponible.
Una bodega puede tener varios metros de altura, pero todo termina acumulado en el piso.
Un área de lavado puede tener espacio suficiente, pero ningún lugar específico para guardar escobas, detergentes, aspiradora o blancos.
En estos casos, la organización y el diseño de mobiliario pueden trabajar juntos.
Añadir un entrepaño, incorporar cajones, crear divisiones interiores, diseñar un módulo extraíble o fabricar un mueble específicamente para determinados objetos puede transformar completamente la manera en que utilizamos un espacio.
Diseñar el mueble alrededor de lo que necesitamos guardar
Cuando se fabrica mobiliario a medida, muchas veces pensamos primero en las dimensiones del espacio.
Pero existe otra pregunta igual de importante:
¿Qué va a guardar este mueble?
No debería diseñarse igual un clóset para alguien que utiliza principalmente ropa colgada que para una persona que necesita guardar zapatos, bolsas, ropa doblada y maletas.
Lo mismo ocurre en una cocina.
Una persona que cocina todos los días puede necesitar grandes cajones para ollas y utensilios. Otra puede requerir una zona específica para pequeños electrodomésticos o una despensa mucho más grande.
Cuando entendemos los hábitos del usuario antes de diseñar, el mobiliario puede convertirse en una herramienta para mantener la organización a largo plazo.

Cada espacio necesita una solución diferente
La organización puede aplicarse prácticamente a cualquier área de la casa:
Cocinas: despensa, vajilla, utensilios, electrodomésticos y alimentos.
Clósets y vestidores: ropa, zapatos, accesorios, blancos y objetos personales.
Áreas de lavado: detergentes, productos de limpieza, blancos, escobas y herramientas.
Bodegas: objetos de temporada, maletas, decoración, cajas y artículos que no utilizamos diariamente.
Baños: cosméticos, productos de higiene, medicamentos y toallas.
Home office: documentos, papelería, tecnología y material de trabajo.
Incluso unos cuantos centímetros pueden convertirse en almacenamiento útil cuando se analiza correctamente el espacio.
Una buena organización debe poder mantenerse
Un espacio puede quedar perfectamente acomodado un día y volver al caos pocas semanas después.
Por eso, una buena organización no debería depender de que todo esté perfectamente doblado o colocado de una manera complicada.
El sistema debe adaptarse a las personas que utilizan el espacio.
Si guardar algo resulta fácil, es mucho más probable que vuelva a su lugar.
Ese es uno de los grandes objetivos de la organización funcional: hacer que el orden sea sencillo de mantener.
Organización y mobiliario: una misma solución
En algunos proyectos bastará con depurar, clasificar y reorganizar lo que ya existe.
En otros será necesario adaptar el mobiliario.
Y algunas veces la mejor solución será diseñar un mueble completamente nuevo alrededor de las necesidades reales de quien utiliza el espacio.
En Artestilo Muebles creemos que un mueble no sólo debe verse bien. También debe ayudar a que el espacio funcione mejor.
Por eso, la organización puede convertirse en el punto de partida para entender qué necesita realmente una cocina, un clóset, una bodega, un área de lavado o cualquier otro espacio de la
casa.

Antes de pensar dónde guardar más cosas, vale la pena preguntarnos qué necesitamos guardar y cómo queremos utilizar nuestro espacio.




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